viernes, 3 de febrero de 2012

R.E.B.E.L.S. nº4. Hijos de Brainiac


R.E.B.E.L.S. es el nuevo acróstico para el reboot de la colección de los 90 L.E.G.I.O.N. y un muy buen cómic que me ha hecho recuperar la fe en las posibilidades del material superheróico DC, si bien aquí mezclado con otro género como es la space opera.

Sabiamente Tony Bedard (guionista) está utilizando los escenarios de ficción espacial propios de la compañía con tramas de acción superheróicas que ganan interés por las relaciones entre los protagonistas y las diferentes subculturas espaciales que van apareciendo, si bien estas no son ajenas a la simplicidad que aqueja a la mayoría de los productos populares anglosajones con alienigenas. Básicamente cada planeta alberga un solo tipo de cultura y aparentemente hay muy pocas diferencias entre un habitante y otro, y que todos suelen estar sometidos a un supergobernante u oligarquía, lo que me hace pensar que es justo lo que piensan los americanos de los habitantes de los países distintos al suyo.



Argumentalmente R.E.B.E.L.S. trata sobre una especie de seguridad privada (de pago) a escala interestelar, que está dirigida por el rufianesco Vril Dox, un clon bastardo del villano de Superman conocido como Brainiac. Dox ha reclutado una fuerza considerable de alienigenas (aunque hay varios seres humanos) con superpoderes, que sumados a su considerable intelecto resultan ser la consabida fuerza a tener en cuenta. Eso si, su organización es bastante más similar a la Mafia que a la policía.

En este tomo que nos ocupa hay básicamente tres grandes subtramas. La guerra de los hijos de Brainiac, que aporta el título, es un combate entre los tres miembros de esta distinguida familia de genios a raíz de la fuga de su prisión en Colu del modelo original. Los Brainiac casi no interaccionan físicamente, prefiriendo los movimientos estratégicos de otras piezas, lo que no impedirá que haya toneladas de acción burra. Destacaría el homenaje a otra versión clásica de Brainiac, el Pulsar Stargrave, rebooteado en esta colección con la forma de un mini-sol artificial, inteligente y psicopata al estilo del Solaris de Grant Morrison en el celebérrimo "All Star Superman", sus exuberantes capacidades "obligarán" a Dox a recuperar para darle réplica a ese famosísimo personaje de DC que resulta un mixto entre Lobezno y Hulk. Obviamente me estoy refiriendo a "aquel que devora tus entrañas y disfruta haciéndolo", mítico significado del nombre propio "Lobo", el caza-recompensas galáctico más dicharachero del universo (DC).


Este movimiento es bastante más arriesgado de lo que parece porque una de las principales características del "El hombre" es que cuando sale en una colección esta acaba tratando sobre él aunque por el título pareciese que no, motivo por el cual se racionan su apariciones en DC y, a bote pronto solo me sale su presencia en los 52, aquella excelente serie semanal de hace unos años en la que él aparecía con varios de sus actuales compañeros en R.E.B.E.L.S. que se hallaban sumidos en una Odisea cósmica (perdidos en el espacio vamos) y en un reciente doble número de Green Lantern en que se agenciaba el anillo rojo que engalana su cuello en estos números.

Inmediatamente después de permitir la fuga del Brainiac I, fracaso que Dox convierte en éxito por su extraordinario don de gentes y habilidad con la prensa, el grupo entra en conflicto con el cuerpo de Green Lanterns, quienes pese a que ya han demostrado que no pueden hacer frente a todos los villanos y tiranos del universo, y menos con la que les está cayendo en sus guerras contra los otros colores del espectro emocional, sacan tiempo para tener un ataque de celos contra el soberbio negocio que tiene Dox, quien con menos recursos y personal está consiguiendo lo que nunca consiguieron los Green Lantern. Cobrar por sus servicios. Quizás esto debería servirle a los Guardianes del Universo para entender que a la gente le escama que le ofrezcan un servicio gratuito. Siempre parece que la otra parte lo hace movida por segundas intenciones que resultarán siempre menos entendibles que el recibir un salario por tus servicios.

Finalmente el tomo y la serie concluyen con el enfrentamiento contra Starro, lo que para mi es el momento menos interesante ya que si bien entiendo la necesidad de cerrar una trama que se había abierto en el primer tomo, siento un profundo desprecio por este villano que para todos aquellos que no lo conozcan, resulta ser una estrella de mar dividida incontablemente y con la capacidad de pegarse a tu cara y privarte de la volición para entregársela a una estrella de mar gigante. Hay villanos y vestuarios clásicos de DC que han envejecido particularmente mal, sobretodo en relación a los de Marvel, y sin duda este es uno de ellos pese a los nobles intentos de Bedard de actualizarlo. Al menos si ha habido suerte será la última vez que tengamos que sufrirlo en todas las acepciones del termino.


Imginauta os recomienda a todos los que gustáis de series de submarinos y pijamas, al estilo Star Trek, Galactica, Babylon 5 o Firefly, que le deis una oportunidad a los 4 tomos de Dox y sus muchachos. Son muy entretenidos y el dinero que os ahorraríais tampoco os iba a sacar de pobres.